jueves, 6 de febrero de 2014

El dúo de la Africana.

Aviso. Esto es el colmo de la vagancia, hacer un post copiando un comentario y una foto propios del Facebook. No se puede caer mas bajo, en fin.


Fuimos casi de improviso porque yo no me había enterado que había esto y fue mi hermana la que me lo dijo el día antes. Era una versión semiescenificada con la orquesta en la parte de atrás del escenario y los cantantes por delante con una mesa y cuatro cosas más como parco decorado. De todas formas al ser una obra de teatro dentro del teatro tampoco quedaba tan mal. La verdad es que entre los absurdos diálogos en italiano macarrónico y y la música que es agradable de oír lo pasamos muy bien y se nos pasó el rato enseguida. Una pena el poco público que había compuesto en su mayor parte por señoras que...

Tenía intención de hacer alguna foto pero entre que no había descansos y que se me pasó el tiempo tan rápido cuando me quise dar cuenta se había acabado. Rebuscando por el internete he encontrado algunas.




Incluso ¡Oh sorpresa! una de alguno de los los espectadores más jovenes, y eso hablando del de la camisa de cuadros que parece tan interesado es mucho decir. 



Y aquí el breve programa de mano.





martes, 21 de enero de 2014

Madrid villa y corte. Tristan e Isolda

Aprovechando castiza aunque seguramente bastante rancia, y ahí reside parte de la gracia, fiesta local de San Sebastián




Largo fin de semana lúdico cultural en la capital del reino.

El objetivo principal del viaje era asistir al Tristán e Isolda en el Teatro Real aunque de eso hablaré más tarde.

Y ahora vamos con la cosa cultural que, excepto lo de la ópera, no habíamos organizado en absoluto pero que en un sitio tan bien surtido como Madrid y con una simple conexión a internet resulta bastante fácil (Por cierto muy recomendable el hotel  JC Santo Domingo que no sólo tiene Wifi sino que además hay  ordenadores en las habitaciones y está a no dos pasos del Teatro Real)

Lo primero fue el sábado por la tarde en La Casa de América donde pudimos ver la exposición "La exploración del Pacífico, 500 años de historia" que comemora los 500 años de la llegada de Núñez de Balboa al océano Pacífico. No es que sea una exposición maravillosa pero a mi estas cosas de la mar me tiran bastante y en una época en que  a cualquier cosa se la califica como épica no viene mal recordar cosa que verdaderamente sí lo fueron. Incluso se aprenden cosas como que no siempre fue el oro o las especias o el interés científico  lo que motivaron aquellos viajes, algunos fueron filantrópicos en el mas estricto sentido de la palabra, como la "Expedición Balmis".

Después como llovía  y está al lado nos metimos a curiosear en el nuevo ayuntamiento de Madrid, el Palacio de Cibeles monumental edificio magníficamente restaurado, pero vacío, el pretendido centro cultural resulta ser bello contenedor sin continente alguno, cosa que no por más habitual que sea en este país nuestro resulte menos sorprendente, se ve que nos sobra el dinero.

El domingo por la mañana no íbamos a hacer nada  de provecho, tomar unos "vermuses" según la mejor tradición matritense e hispánica en general, pero resulta que el hotel está muy cerca de la plaza de las Descalzas  que toma el nombre del Real Monasterio de las Descalzas Reales, donde casi por casualidad fuimos a dar. Sin conocer demasiado la capital, supongo que en ausencia del Alcázar de Madrid, destruido en 1734 por un incendio, será de lo mejor de la época de los Austrias que se conserva en Madrid. Aunque en mi caso el interés, o la curiosidad, no venga tanto del importante patrimonio artístico conservado el el sino de una cuestión musical. En el monasterio vivió sus ultimos años,  y el él murió, Tomás Luís de Victoria como organista del mismo y como capellán de la Emperatriz María de Austria, que tras enviudar  se había a vivir al convento  y en honor de la cual compuso  el monumental Officium defunctorum publicado en 1605, obra cumbre de la polifonía  renacentista y de la música española de todos los tiempos.



Este fue, concretamente esta versión del coro de la Catedral de Westminster, el primer o segundo CD que compré y todavía probablemente el más apreciado.

Hay en este breve Kyrie de poco más de tres minutos más música que en horas de otros, sin duda algo de lo más sublime que se haya compuesto. Aconsejo tumbarse a oscuras, apagar la luz, cerrar los ojos y dejarse transportar.



Me he ido un poco del tema pero es que que hablando del Requiem de Victoria no puedo evitarlo. La cuestión es que la visita guiada resultó muy interesante  y hay verdaderos tesoros en el monasterio pero desgraciadamente, y eso da idea de la cultura musical que tenemos en España, no se hace referencia alguna en la misma a Victoria. ¿Se puede visitar san Marcos en Venecia sin que te hablen de Gabrielli o Monteverdi? ¿Se puede siquiera dar un paso en Salzburgo sin que ver a Mozart en todas partes? Seguramente no, pero parece que se pueden visitar las Descalzas Reales como si Tomás Luís de Victoria no hubiera existido nunca.

Salto el sábado por  la tarde y dejo el Tristán para el final y me voy al lunes por la mañana en que aprovechando que es gratis y para no "dar de ganar" a Tita Cerveza nos fuimos a ver el Thyssen. Mis conocimientos de pintura son escasos aún así disfruto con algunas cosas, aunque lo cierto es que a veces caigo en el habitual error de intentar ver todo un museo con lo cual lo más normal es que  acabe por saturarme. Quizá por esto aprecié mejor las pinturas más antiguas,  menos las de "en medio" y otra vez más  las más modernas, supongo que por la ruptura con lo anterior.

Y por fin vayamos al Tristán e Isolda.





Cumplidos los sabios consejos algunos expertos "operistas" allí nos presentamos, bien dormidos, bien comidos,  bien bebidos y bien satisfechas las otras necesidades que no es elegante mencionar. El teatro estaba lleno, creo que estaba vendido todo antes del estreno y tras recoger el programa bastante decente en esta ocasión, a diferencia del año pasado que nos dieron una birria de hoja, que tiene narices con lo que cuestan la las entradas. Las localidades eran de "visibilidad reducida o nula" aunque para una representación normal no hubieran estado mal porque se veía bastante el escenario a excepción del uno de los lados del proscenio. Lo malo es que como en esta producción parece que lo importante es ver las proyecciones y no a los cantantes estos sólo se mueven  por el proscenio y para no estorbar tampoco precisamente por el centro sino por los laterales, y para nuestra desgracia mayormente por el que nosotros no veíamos.

Desgracia relativa porque como ya he dicho el montaje casi podría definirse con una versión en concierto con proyecciones. Los cantantes sí se mueven en interactúan entre ellos pero casi en penumbra y vestidos con ropa normal y de colores generalmente oscuros, si a esto añadimos la atención de leer los los sobretítulos, que como su propio nombre indica, están arriba se acaba prestando poca atención a lo que ocurre  abajo en el escenario.

Las proyecciónes de Bill Viola, no voy a negarlo, son muy bonitas, unas tienen más que ver con la acción, como por ejemplo las del principio en que aparecen Tristán e Isolda o el mar






O las del final en las que el cuerpo inerte de Tristán asciende.



Otras son mas conceptuales como algunas de las más vistosas que representan fuego o agua.






Y otras de árboles y salidas o puestas de sol o unas algas marinas moviéndose al ritmo de las olas, que son muy bonitas pero no veo yo que aporten gran cosa o siquiera tengan mucho que ver.

En definitiva que la puesta en escena... no es que esté mal pero ¿Es de verdad una puesta en escena? Supongo que los  Sellars y Viola  habrán cobrado sus buenos dineros por ella pero como diría el pare de una amiga "Jornal ganao más a traición". Sobre todo por parte de Sellars, porque este hacer, ha hecho más bien poco. Viola al menos hizo los vídeos aunque hace diez años y a estas alturas estarán más que bien pagados y amortizados.

¿Y entonces cual es la conclusión? Vas a ver una cosa que no ves bien y, además no pasa gran cosa,  y es en alemán que no pillas ni una palabra, y los cantantes cantan y cantan largas parrafadas en las que a diferencia de la ópera italiana mas convencional no se repiten las las frases pero si los conceptos, una y otra vez, y los temas musicales, el famoso acorde de Tristán pulula  constantemente por la obra, y son tres actos de 1:15 cada uno, mas dos descansos y entras a las seis y sales a las once...  vaya rollazo ¿no?

Pues no, la música es extraordinaria y fluye  de forma continua, esas largas parrafadas que parecen que no van a acabar nunca llevan a una serie de momentos de clímax absolutamente maravillosos. En definitiva que a mi al menos no se me hizo largo en absoluto.

Respecto a cuestiones interpretativas no voy a entrar demasiado, la orquesta creo que muy bien, a falta de grandes movimientos escénicos  seguramente lo más espectacular sean algunos efectos orquestales  conseguidos al final del primer acto colocando parte de los metales  en el anfiteatro justo encima del palco real. Un efecto similar hay en  el tercero cuando se colocan en la misma posición el corno ingles y otras maderas para recrear el efecto del pastor tocando la melodía de gaita. Si eso es idea de Sellars al menos algo si  hizo. El coro aunque no canta mucho también esta en una posición peculiar puesto que según parece se encuentra en las "jaulas" que hay arriba en los laterales del Paraiso para la gente que llega tarde.

No he oído otras voces en directo para  poder  comparar  y además me faltan conocimientos para juzgar a los cantantes, a mi la que más me gusto fue Violeta Urmana, me pareció que estaba un poco por encima del nivel de los demás, Dean Smith no creo que estuviera mal, se le oyó hasta el final, después de verlo en directo entiendo la fama de "matatenores" del papel de Tristán, el tercer acto tiene que ser terrible para ellos, si dura 1:15  yo creo que canta más de 50 minutos. Fue muy aplaudido, y seguramente con razón, el Rey Marke, Franz-Josef Selig.

Y hablando de aplausos en el saludo final fueron bastante intensos, sobre todo para el director y la orquesta, Isolda y como ya he dicho Marke, pero un tanto breves, la gente salió zumbando, se ve que era domingo, pasaban de las once de la noche y  la gente debía tener prisa por llegar a casa.

En definitiva que tras la experiencia fastuosa y convencional de la Aida en La Scala en noviembre  y  ahora con este Wagner raro en lo escénico del Real hemos tenido nuestro particular año Werdi-Wagner con dos cosas que a pesar de haber sido  tan distintas, o quizá precisamente por ello, puedo decir que me han encantado las dos.

Para terminar pongo aquí el enlace de la conferencia de José Luís Téllez  en el Teatro Real sobre esta ópera.






miércoles, 6 de noviembre de 2013

Alla Scala.

No recuerdo el año exacto pero yo estaba en el instituto, así que sería por los años 83 u 84 que en la por entonces única televisión existente, y si no recuerdo mal los viernes por la noche, ponían una serie sobre la vida de Verdi.

No pretenderé decir que viene de entonces mi afición a la ópera  y a la música clásica en general, que fue bastante más tardía, pero sí me quedaron  en mi cabeza  algunos recuerdos como la imagen de la gran lámpara de La  Scala surgiendo del techo de la sala ( A partir del minuto 24:30. Me ha tocado rebuscarlo bastante porque  en mi vago recuerdo yo lo ubicaba durante los títulos de crédito iniciales)


Lejos estaba yo de imaginar entonces que un día había de asistir en persona a una representación en lugar tan mítico, sin duda el más famoso de los teatros de ópera del mundo.

Pues bien, transucurridos más o menos treinta años tal cosa sucedió el pasado domingo. Podría haber sido cualquier otro título porque la elección tuvo más que ver con disponibilidad de fechas para viajar que con otra cosa, pero quiso la fortuna que además fuera con una  de las más famosas óperas de Verdi, aunque lo cierto es que esta no se estrenó en Milán sino en El Cairo.


Conseguir  las entradas no fue fácil ni barato, la venta se abrió  un día a finales de Agosto y a primera hora ya estaba yo en la pagina de La Scala dándole a refrescar hasta que por fin se pudo entrar a comprar. No salieron muchas a la venta, unas pocas de las muy caras (252 €)  y muy poquitas de las de las galerías altas pero que tienen una visión más o menos frontal del escenario y algunas pocas más de segundas y terceras filas de los palcos con  visión muy limitada o nula.  Como había entrado pronto aún me dio tiempo a seleccionar dos de las que pretendía en las galerías pero al ir a hacer el pago resultó que mi ordenador necesitaba instalar y ejecutar "nosequé" complemento y cuando por fin lo hizo mis entradas, y en realidad todas excepto las carísimas, habían desaparecido. Gran desilusión y a esperar mejor ocasión. Afortunadamente transcurrida una media hora se me ocurrió volver a entrar  y vi que volvían a aparecer disponibles dos localidades juntas  en segunda y tercera fila de un palco lateral del  cuarto  piso con visibilidad bastante reducida  y casi 80 € pero... Era eso o nada.


Una vez compradas las entradas organizar el resto del viaje no fue demasiado complicado, vuelo con Easyjet que parecía más barato pero que como suele pasar con estas "lowcost" cuando lo vas a pagar resulta que entre pitos y flautas te ha subido un 25 ó 30% sobre el precio que se anuncia y un hotel, este sí bastante baratito, pero céntrico, unos 10 ó 15 minutos andando hasta la plaza del Duomo.

Sobre Milán no hay mucho que decir, seguro que no es la ciudad más bonita  ni más animada, ni tiene el clima más agradable de Italia. Salvo que te interese el fútbol, la ópera o ir de compras poco más hay que ver.

El Duomo, no se puede negar que es una catedral imponente y muy bonita, y a diferencia de la fea costumbre que se está imponiendo últimamente por aquí la visita al interior es gratis, subir al tejado o acceder a ciertas partes sí es de pago.




La galería Vittorio Emanuele II. De la cual, tanto ir y venir olvidamos hacer fotos

El castillo de los Sforza (la familia que gobernó la ciudad  en parte de los siglos XV y XVI)



Y alguna cosa más como la monumental Estación Central, típica obra de la arquitectura fascista.


Y luego tiendas, tiendas y más tiendas, diríase que la diversión fundamental de los milaneses y visitantes es ir de compras o al menos pasear entre las tiendas porque en muchas de ellas lo más que pueden hacer el común de los mortales es asomarse a los escaparates. Por cierto que como rústico que soy lo último que me faltaba que ver eran colas para entrar en una tienda y ya lo he visto. La cola que había en Abercrombie casi daba la vuelta la manzana, si era por el chulazo descamisado que había a la puerta haciéndose fotos con todo el mundo, mamás papás abuelos y niños incluídos, o por la ropa es cosa que no llego a discernir.

Y ahora por fin vamos con La Scala. Lo primero que hay que decir es que por fuera no parece gran cosa, tiene  menor presencia que el Real o incluso que el San Carlos de Lisboa que en realidad es mucho más pequeño. 

Se entra por unas puertas de madera bastante pequeñas y viejas pintadas de gris.


Luego hay una especie de pasillo bastante estrecho tras el cual se accede ya al vestíbulo.


En la planta superior hay otro salón (La foto es del lunes que estuvimos visitando el museo)

Y por fin la sala, esta sí grande e impresionante con sus siete pisos y 2800 localidades






Contrariamente a lo que yo pensaba los pasillos y los palcos no son  demasiado lujosos incluso hay cosas sorprendentes como el suelo de los palcos que es de unas losas de ladrillo bastante espartanas, por decirlo suavemente.

Subimos a curiosear por las galerías lo que aquí llamaríamos paraíso, o incluso más castizamente gallinero, y  están mucho más arregladas, totalmente reformadas y no hace demasiado tiempo. Por cierto que curiosamente y pese a que probablemente haya bastante mejor visibilidad que desde la mayoría de las localidades de los palcos los espectadores de estos están autorizados a subir a las galerías pero no al revés.

Entramos en en nuestro palco, localidades 4 y 5 dos taburetes en segunda y tercera fila respectivamente. Sentado en la mía que era la 5 se veía  exactamente esto.



Es decir prácticamente nada, en la localidad de Javier que estaba delante pero más a la derecha yo creo que menos aún porque el teatro mantiene su estructura original con paredes que cierran completamente los palcos hasta adelante, muy tradicional y muy privado pero muy incómodo, incluso un poco claustrofóbico. Dada la situación nos toco ver casi  toda la ópera a pie firme y aún así estirando el cuello veíamos como mucho medio escenario, en el último acto la persona que ocupaba la localidad nº tres se marchó a otro sitio y pudimos movernos un poco a la izquierda incluso pude echar un poco adelante mi taburete alto y ya sentado yo y Javier apoyado se veía quizá el 80% del escenario.


Y por fin, después de este largo preámbulo, vamos a  al asunto porque habíamos ido a Milán, a La Scala a ver Aída.



La producción es la ya histórica de Franco Zeffirelli de  1963  que se ha repuesto ya en varias ocasiones, no hay nada "moderno" ni minimalista ni la acción se traslada de tiempo o de lugar, los egipcios son egipcios y el decorado es cartón piedra fastuoso, el vesturario lujosísimo y el numero de figurantes apabullante, entre estos el cuerpo de baile, el coro y los solistas seguro que en algunos momentos había más de 300 personas sobre el escenario. Puede que para los que lleven muchos años viendo ópera en directo resulte ya visto pero para los que llevamos poco tiempo el ver, una producción "clásica" resulta muy atreyente.



Como en  mis fotos se ve poca cosa aquí se pueden ver algunas de la página de la Scala.


Respecto a la parte musical siempre suelo decir lo mismo, que carezco de conocimientos para dar una opinión más técnica,  pero en esta ocasión me atrevo a asegurar que la orquesta me sonó magnífica  y el coro espectacular, todo parecía sonar donde cuando y como debía. En conjunto los cantantes solistas también muy bien, especialmente en los principales papeles me gustó muchísimo Hui He, una voz potentísima, fue muy ovacionada. 

Nuestro paisano,el tinerfeño Jorge de León también estuvo estupendo, ovacionado en "Se quel guerrieri io fossi" y también al final. Para quien no lo sepa este tenor, que antes de cantante fue policía municipal en Laguna, hace tres años era prácticamente un desconocido en el mundo de la ópera, debutó ya el año pasado en la Scala en este mismo papel de Radamés, con éxito suficiente para que este año le hayan vuelto a llamar.

Y así termina el rollo, lo hemos pasado estupendamente y pese a la incomodidad la experiencia en la Scala ha merecido mucho, muchísimo, la pena.


viernes, 26 de julio de 2013

Crónica anticipada.

Supongo que "mutatis mutandi" la crónica que escribi hace dos años se podrá aplicar a lo que vo a hacer dentro de unos días porque efectivamente vuelvo a los Pirineos.

Habrá ciertamente algunos cambios, iré en otra compañía, y en vez de tanta bici habrá también alguna ruta a pie.

domingo, 19 de mayo de 2013

La del Manojo de Rosas

No tenía yo nada previsto para este fin de semana pero quiso la casualidad de que el viernes me encontrase con que el sábado había zarzuela en el teatro del mi pueblo. La del Manojo de Rosas.
 


 No soy yo muy zarzuelero, a pesar de lo cual soy consciente de que en la zarzuela hay mucha música, en mi modesta opinión infinitamente más que en los musicales hoy tan en boga. Pero el caso es que no es música que escuche frecuentemente y no recuerdo haber asistido a una en directo así que ya que se presentaba la ocasión, y además con unos precios muy asequibles, no podía dejarse pasar. Tenía, por otra parte algunas dudas sobre la calidad de lo que podríamos ver en el "Teatro Nuevo Fernando Arrabal" de Ciudad Rodrigo.


 
(Los dos de la primera fila del piso de arriba a la derecha somos Javi y yo.)



 Es un teatro pequeñito, que tenía su encanto antes de que la reforma, que por otro lado lo salvó del derribo, lo dejara un tanto "desangelado" como si fuera un teatro de caja de ahorros, pero que carece de foso para la orquesta.

He intentado buscar una foto anterior a la reforma, pero lo mejor que he podido conseguir es hacer una foto de un libro con el móvil.



 Cabía la posibilidad de que hubieran retirado las primeras filas del patio de butacas, al entrar vimos que no, y como en el escueto programa que entregaban sólo aparecía un "Maestro pianista" pues eso es lo que íbamos a tener.

 No me gustó demasiado el inicio, el piano era electrónico y sonaba amplificado, demasiado, y los cantantes también llevaban micrófonos. Ya digo que en principio tanto el volumen de uno y otros me parecieron excesivos y era francamente difícil entender nada , luego creo que les bajaron un tanto la amplificación y la cosa resultó mucho mejor. Aunque sigo sin entender para qué necesitan micrófonos en un teatro tan pequeño, puedo entender que al ser un piano sólo, para llenar un poco más lo amplifiquen, pero en el caso de los cantantes me parece del todo prescindibles.

 Por lo demás, considerando la importante limitación musical, la representación estuvo bien, entretenida. La escenografía y el vestuario eran sencillos pero dignos.





Los cantantes también bien, quizá un poco chillona la Ascensión pero en general bien, y en su papel cómico divertidos Clarita, Capó y Espasa.

 En definitiva una representación agradable, dan ganas de ver esta zarzuela u otras en su versión auténtica, con su orquesta y su música al completo. Habrá que ir pensando en cuando podemos ir a Madrid al Teatro de la Zarzuela.

miércoles, 24 de abril de 2013

M'invitasti e son venuto! (Don Giovanni en el Teatro Real)

No es que Don Giovanni nos hubiera invitado específicamente, pero desde que la vimos hace un par de años en cine en una producción del Festival de Salzburgo de 2008 teníamos ganas de ver esta ópera en directo.



Así que cuando salió la temporada del Real para el 2012-13 y vimos que una de las funciones coincidía con el puente de la fiesta de la comunidad decidimos comprar las entradas y organizar un pequeño puente matritense para ir a verla.


Ya hace algún tiempo había leído que era una producción un poco rara y después también había visto en foros algunas críticas poco favorables tanto en lo que se refiera a la puesta en escena y, lo que es peor, sobre los cantantes. Pero para unas pocas veces que podemos ir a la ópera lo cierto es que yo iba con la mejor de las predisposiciones.

Y ahora vayamos con mi modesta opinión, tanto sobre una cosa como sobre la otra.

La puesta en escena no es que sea rompedora o innovadora o que retuerza el argumento, es que resulta totalmente intrascendente. Que al principio te explican  con una proyección que todos los personajes son familiares entre si, da igual, a los cinco minutos ya no te acuerdas si Zerlina es hija de Donna Ana o prima segunda, que más da, ¡Vaya una genialidad!. Que toda la acción se desarrolla en un lujoso comedor, pues da exactamente igual, el decorado no aporta absolutamente nada, lo mismo podría desarrollarse  en una estación de autobuses o delante de un telón blanco. Que  rompen la unidad temporal y cada cierto tiempo te pegan un telonazo con ruido incluido, notable efecto este sí, para proyectar  que han pasado cuatro, cinco o cuarenta y cinco días pues da exactamente igual yo no he ido a echar cuentas y no me acuerdo si se pretende que han pasado dos o doscientos días. Que se supone que la aparición final del Comendador es un actor contratado por la familia para acojonar al disoluto, pues porque lo has leído antes, si no el  como "teatro" no te cuenta eso no hay forma de deducirlo. Por resumir, que para este viaje no se necesitan esas alforjas. Luego hay alguna cosa abiertamente incongruente, nunca se ha visto (no visto) un Comendador  más fantasmagórico ¿Qué hacen Leporello y D. Giovanni dirigiéndose a  una inexistente estatua? Vale que D Giovanni en su "delirium temens" confunda una estantería con una estatua, pero ¿Eso incluye que Leporello sea capaz de leer la inexistente inscripción de la inexistente estatua?.

Sobre los cantantes por mi desconocimiento técnico debo ser mas prudente a la hora de opinar. Creo que está bien la Arteta,  cantando digo, porque lo que es vestida, debe ser cosa de algún enemigo. Me gustó la Schäfer en el "Non mi dir" aunque a decir de los entendidos estuvo reservona hasta llegar ahí.



El Don Ottavio, Paul Groves, parece ser que había sido abucheado en días anteriores, no me pareció ciertamente brillante. Ocurrió una cosa curiosa al terminar "Il mio tesoro" alguien soltó un sonoro "bravo" que quedó un poco extraño ya que no fue acompañado de aplausos, entre otras cosas porque el director decidió no parar y siguió como si tal cosa. No estoy yo muy ducho en estas cosas de "braveos " "aplaudimientos" y abucheos, pero tal como quedo la cosa parecía más bien de coña.

Y por último el Don Giovanni, Russel Braun, no hace falta ser muy entendido para notar que al principio no es que se le oyera mucho y al final francamente poco, eso sí, risas saltos y aspavientos unos pocos, no se le pueden negar sus capacidades interpretativas... como actor.

Dicho todo lo anterior y aunque suene a contradicción yo no me aburrí. No era ciertamente lo que yo esperaba, pero supongo que debido al hecho de que son tan pocas veces las que puedo ir a la ópera el mero hecho de poder estar allí ya tiene suficiente atractivo para mi. Quizá también influirá la novedad, sólo había visto "broncas" en los toros y el fútbol así que verlo en un sitio tan serio y formal como el Real no deja de tener su gracia.

Añado el enlace con el programa "Música y significado" de Radio Clásica del pasado 19 de abril, es un programa de análisis musical  que ese día trató sobre Don Giovanni.




domingo, 31 de marzo de 2013

Los marranos de la Serra da Estrela



En alguna ocasión anterior, cuando he andado por allí en bici, he puesto fotos del valle glaciar del río Zézere, que estaba así el domingo 24 por la mañana.


Pero tras una noche entera y todo el día lloviendo  y el río, que justo a las puertas del balneario de Manteigas despeña entre las rocas de la morrena terminal del glaciar presentaba este aspecto.


He subido en varias ocasiones por este valle, las mas de las veces en bicicleta, y siempre me ha parecido un sitio precioso. Pero el espectáculo que se podía contemplar ayer  era impresionante. Con la cantidad de agua que había caído y la que continuaba cayendo, a ambos lados de las verticales paredes del valle se despeñaban innumerables cascadas de agua.







Para terminar el viaje ya de vuelta decidi entrar en Belmonte que es una pequeña "Vila" conocida por ser la tierra natal del "descubridor" de Brasil, Pedro Álvares Cabral.




Y donde yo sabía que hay una curiosa población de criptojudios  o marranos que habían conseguido mantener por vía oral sus tradiciones y costumbres durante más de cuatrocientos años, tras la expulsión o conversión obligatoria de los judíos decretada en Portugal en el año 1497.

Sólo en los años 20 y 30 del pasado siglo comenzaron a salir a la luz pero hasta fechas muy recientes no se construyo una sinagoga, supongo que con el apoyo de algunas organizaciones de Israel, básicamente de Shavei Israel, que según he leído se dedica a precisamente a esto, a "rescatar" y volver al judaismo oficial a poblaciones de todo el mundo que de una forma u otra han mantenido pese a su aislamiento la conciencia de pertenecer al pueblo judío y sus tradiciones.



Desafortunadamente al llegar finalizaba un acto relacionado con la pascua judia y no pude entrar a ver la sinagoga, además parece que no les hace mucha gracia la presencia de turistas. Al menos pude conversar a la puerta con el Rabino que la citada organización les envía para asistirles  en las festividades principales del judaísmo.

El rabino resultó ser un señor extremadamente amable, que además hablaba en perfecto español por ser de origen chileno, que nos explico que es posible ponerse en contacto con la persona encargada del museo Judío para concertar una visita en días no festivos. Luego rebuscando en internet he encontrado este reportaje que salió en alguna televisión portuguesa hace unos años sobre el rabino y cual  es su labor. Y también esta entrevista



También había por allí una familia judía española que muy amablemente nos invitó a compartir su comida en su caravana, invitación que tuve que declinar porque mi intencion era visitar el museo y volver a la carretera inmediatamente, cosa que no pude hacer porque justo al llegar cerraban y nos tocó esperar que pasase la hora de comer para poder entrar.

El museo judaico no es muy grande pero tiene cosas curiosas y poco habituales por estos lares, además de alguna información sobre la presencia judaica en la villa, sin duda mereció la pena la espera. Sobre esta presencia no he encontrado demasiada información quizá, por si a alguien le interesa, lo más completo sea lo que publican en el propio blog de la Comunidad Judaica de Belmonte. 

Casi acabo aquí  pero hay que decir que en un pueblo tan pequeño no es el Judaico el único museo, hay por lo menos otros tres, merece la pena el dedicado a los Descubrimientos portugueses.