jueves, 14 de mayo de 2009

Por los cerros de Ávila

Aunque hasta ahora solo he escrito de música resulta que yo soy incapaz de producir ni una nota y que lo mio, dentro de mis limtiaciones claro, es darle al pedal. Así que aquí "copiopego" la crónica de la marcha ciclista "Puertos Míticos de Ávila" que he puesto en algunos foros de globeros.




Pues ya estoy de vuelta 6:30 y Oro, he quedado el 79 que así dicho no parece gran cosa pero si vemos que detrás han quedado 426 la cosa no está tan mal.

Un día de perros, el pronóstico del tiempo un desastre, toda la semana diciendo que alguna tormenta dispersa y nos hemos chupado 70 Km. de lluvia, hasta la mitad de la Bajada de Serranillos, y para completar el cuadro arriba en los puertos una niebla que no se veía una mierda, la cosa es que a la salida en Ávila la cosa no tenía mala pinta, más considerando que a las 7 de la mañana había 11 ó 12 grados que para esa hora y para la altura a la que está Ávila no está mal, así que con dos cojones ni chaleco, ni chubasquero ni siquiera un culotte pirara, de corto y con manguitos, por lo menos acerté con el color porque desde luego mi traje completamente naranja es lo más adecuado para que te vean en la niebla.



Salida neutralizada, casi 10 Km. bastante despacio, y ¡oh sorpresa! nada más salir de la ciudad en las primeras rampas de la Paramera se pone a llover y se ve que hay en la sierra una nube negrísima. Contrariamente a lo que suelo, que soy una calamidad, logro colocarme bastante adelante y veo como Cubino y Santi Blanco, este ultimo un tanto fondón, viendo como se estaba poniendo el día echan el pie a tierra, al poco me pasa un tío con un traje bastante llamativo que resulta ser Mancebo, me pongo a su rueda y todavía le sigo casi un par de km adelantando gente, entonces debía ir medio de paseo pero se ve que luego apretó porque terminó entrando el primero en la marcha. Y así sin mayor dificultad que un poco de viento de cara se sube la Paramera, los que me conocen saben que tampoco soy lo que se dice un fenómeno bajando y menos con lluvia pero bueno, el descenso no es demasiado técnico y me defiendo como puedo sin que me pase demasiada gente.

Con un poco de suerte, pienso, empezaré Serranillos con una grupeta, pues no señor, justo antes de empezar a subir, me tengo que parar a mear, imposible aguantar más, ente el “Burn” que me había bebido y el frío y la lluvia la cosa empezaba a ser dolorosa así que no hay mas remedio. En las primeras ramas me pasa un motero y me dice que detrás viene una grupeta y que les espera, una leche, yo tengo que agarrar a los que van delante, como el puerto es largo lo voy consiguiendo, y creo que al final alcancé a casi todos los de la grupeta en que iba. Afortunadamente a mitad de la bajada, pasado Pedro Bernardo el tiempo despeja bastante y además el descenso es fácil, más de dar pedales que de los de saber frenar y trazar, que es lo que a mí me va así que en esta segunda parte del larguísimo descenso me pasan unos cuantos pero no demasiados.

Aquí no hay prácticamente nada de llano y se empieza a subir Mijares que entre unas cosas y otras tiene casi 30 km, me tomo un gel y “mano de santo” “parriba”. Empiezo en una grupeta y al principio me cuesta seguirles pero después el gel hace su efecto y me pongo a tirar, cuando me doy cuenta la grupeta se ha visto reducida a tres, vamos alcanzando gente algunos de los cuales se van sumando pero sólo tiro yo, me he hecho 17 ó 18 km de puerto tirando yo, lo que en algunos tramos que daba el aire de cara no era demasiado cómodo pero me veía fuerte, al final, por mis santos co... que tengo que soltar a todo el mundo aprieto en el ultimo km y lo consigo, energía tontamente gastada como se vería luego. Tengo que parar arriba para colocarme un periódico porque otra vez hay niebla y la cosa está fría, este descenso ya no es tan fácil y aquí si que me pasan unos cuantos.

Pasado Navaluenga, sobre el km 145, en las primeras rampas del puerto de S. Juan de la Nava alcanzo a algunos , un espectador me dice que voy el 72, coño eso está muy bien pienso, pero llegados al km 150 empiezan los problemas, hasta arriba de la Paramera me cuesta seguir a la grupeta, éramos 6 ó 7, y voy haciendo la goma, me acerco me vuelvo a quedar, y noto que si fuerzo puedo tener calambres, en los últimos cuatro km pienso eso que todos conocéis de “demasiado sufrimiento”, estoy por tirar la toalla pero veo que todo el mundo va mal, tanto que pese a lo tocadísimo que voy al final sólo he perdido 7 posiciones, hay que aguantar como sea; cuatro, tres, dos, uno, se acabó el suplicio.

La bajada de la paramera tiene algunos repechos por el medio, afortunadamente el viento que por la mañana nos daba en contra se mantiene y ahora es a favor, así que esos repechos se pasan sin demasiado problema, menos mal, si el viento llega a ser contrario habrían hecho mucho daño. El descenso es rapidísimo, llegando en varios momentos a alcanzar los 90 km/h así que los 10 últimos se pasan enseguida y se acabó 180 km casi justos y seis horas y media encima de la bici.



Resumen: Algunos me dirán que estoy tonto, pero a pesar de haber sufrido los últimos 30 km no es tan dura como esperaba, los puertos son largos pero no demasiado duros, al final lo he pasado mal, pero yo sinceramente pensaba que sería mucho peor y no esperaba ni mucho menos poder meterme entre los 100 primeros.

2 comentarios:

Ramón Doval dijo...

... Estás tonto. ¡Joder, qué perfil! No sabía que fueras tan maquinón. Pronto podrás hasta con Embrunman. Enhorabuena por la carrera, y por el puesto.

Phaeton dijo...

Gracias Ramón por venirme a visitar. Para el Embrunman ese que dices primero tendria que aprender a nadar como Dios manda y luego cogerle el gusto a correr. Las dos cosas son improbables, yo en el agua con chapotear en verano me conformo porque lo que es nadar nadar a mi me parece una de las cosas mas aburridísimas del mundo, respecto a correr pues tampoco, en invierno cuando no se puede montar en bici lo hago alguna vez pero sólo por que el rodillo me parece la segunda cosa mas aburridísima del mundo después de nadar, en todo caso correr es una cosa que me parece muy angustiosa, así que veo difícil que alguna vez llegue a cogerle el gusto. Así que de momento me quedo con lo de los pedales, y que haya puertos, que el llano me aburre.